Hombres G en Cambrils

Cambrils-20130728-00532Parc dels Pinarets, Cambrils, 28 de julio de 2013

Recuerdo que uno de los primeros discos que compré en mi vida fue de los Hombres G.  Es justo reconocer que David y su banda me acompañaron durante parte de mi adolescencia y que sus canciones están -inevitablemente- ligadas a momentos inolvidables de aquella época. Imagino que una de las cosas que más me llamaban la atención es que un grupo pudiera triunfar haciendo canciones sencillas, ‘vestido de calle’, en zapatillas y camiseta, sin necesidad de disfrazarse encima de un escenario…¡en un momento en el que las hombreras causaban estragos!

Con el paso del tiempo,  su música dejó de interesarme, mis gustos cambiaron (o evolucionaron) y sus discos y cintas de cassette quedaron en el olvido. Reconozco que hoy en día un grupo de sus características no me generaría el más mínimo interés y quizás incluso se ganaría mi ironía. Sin embargo, una reciente mudanza me ha llevado a desempolvar las viejas cintas de cassette de los Hombres G … veinticinco años después. ‘Venezia‘, ‘Devuélveme a mi chica‘ (más conocida como ‘Sufre mamón’), ‘El ataque de las chicas cocodrilo‘ o ‘Un par de palabras‘ siguen sonando igual de frescas, logrando despertar en mí una sincera sonrisa.

 

Pero quizás mi mayor sorpresa ha sido comprobar la capacidad que siguen teniendo estas viejas composiciones de conectar con las nuevas generaciones, hasta el extremo de que mis hijos, de edades comprendidas entre los 2 y los 9 años, ya conocen de memoria varias de estas canciones y los CD de los Hombres G se han vuelto imprescindibles en el coche.

Con la curiosidad de ver cómo ha tratado el paso del tiempo a la banda, acompañé el pasado domingo a mis dos hijos mayores al concierto que, englobado en la gira  ‘Hombres en la playa‘, Hombres G ofreció en Cambrils. Abundante público de madres (y padres) con sus hijos, aunque también gente joven que sin duda conoce la trayectoria del grupo pero que no tuvo la oportunidad de verlos en directo en su momento.

En definitiva, con la sensación de que cualquier tiempo pasado fue mejor, bonita noche de verano para hacer un ejercicio de nostalgia colectiva. Eso sí, mis hijos disfrutaron como enanos y el padre también…

 

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