La sociedad Raphael-Bunbury

Raphael es un viejo conocido de estas páginas al que sigo bastante de lejos, aunque con admiración y respeto. Sin embargo, extrañamente aún no tenía ningún disco suyo en mis estanterías. Hace unas semanas me hice con dos de sus trabajos más recientes donde además Enrique Bunbury firma varias colaboraciones: ‘De vuelta‘ (2003) y ‘Cerca de ti‘ (2006).

La admiración entre Raphael y Bunbury es mutua desde que el primero versionara ‘Maldito duende‘ en el 2001 (aunque dicho sea de paso, la versión no quedara muy lograda). Desde entonces son varias las composiciones creadas o cedidas por Enrique a Raphael. Probablemente las más conocidas son ‘Desmejorado‘ y ‘Ahora‘, ambas un traje a medida en la voz del histriónico Raphael.

Más  allá de estos dos clásicos, en estos discos he podido redescubrir algunas joyitas como ‘Dos clavos a mis alas‘, para mí, una de las más brillantes. Esta canción tiene una curiosa intra-historia ya que inicialmente  iba a ser incluida en el disco de Enrique ‘Bizarros‘ que finalmente no vio la luz (en su lugar se publicó Flamingos). Pues bien, las maquetas de Bizarros fueron filtradas durante la preparación del álbum y ‘Dos clavos a mis alas’ fue rebautizada arbitrariamente como ‘Cementerio en mis zapatos‘, imaginamos por la parte que dice ‘…pon dos clavos a mis alas / y cemento en mis zapatos rotos / y tírame al mar…

 

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Bunbury, Licenciado con honores

Pabellón Príncipe Felipe, Zaragoza, 20 de enero de 2012

Volvía a Zaragoza para ver al aragonés errante por segunda vez en su ciudad de origen y ante su parroquia. En esta ocasión, Enrique presenta ‘Licenciado Cantinas‘, su última obra, un disco de 15 versiones de la música popular latinoamericana, en la que reivindica la figura del intérprete. En su nuevo trabajo el zaragozano recorre virtualmente Latinoamérica y Estados Unidos, desde el tex-mex de Texas hasta las milongas del Río de la Plata, pasando por la música chacarera, el vals, el tango, la salsa y otros géneros; para acercarnos, en clave de rock, algunos de los grandes clásicos cantineros de la América hispanohablante.

Llego ligeramente tarde al concierto, en la segunda canción. El Pabellón ofrece una entrada muy completa (¿5.000, 7.000 personas?) con la pista central totalmente cubierta. Enrique se muestra en óptimo estado de forma y voz, quizás con algo menos de garra que en ocasiones anteriores pero igual de histriónico y entregado que siempre. Además de 6 o 7 versiones de su nuevo trabajo, que son acogidas con entusiasmo dispar por parte del público, hay espacio para temas habituales en su poderoso directo como ‘No me llames cariño‘, ‘Bujías para el dolor‘ o ‘El anzuelo‘. También para clásicos como ‘El extranjero‘ que a estas alturas se antoja ya como perfectamente prescindible, ‘Sácame de aquí‘ o ‘Infinito‘. Pequeño margen para la sorpresa con algunas obras poco conocidas como ‘Ahora‘ compuesta para Raphael y  ‘Nunca se convence de todo a nadie de nada‘, una canción versionada por Niños del Brasil en su último trabajo. Final algo deslucido con una desnaturalizada ‘El tiempo de las cerezas‘ -sin Nacho Vegas-, que deja al personal algo desconcertado.

A la salida del concierto, curioseo entre el merchandising pirata. Obviamente, las consabidas camisetas, sombreros y demás parafernalia mitómana. Pero un nuevo material reclama poderosamente mi atención, ¿será verdad lo que estoy viendo? ¡Bodies para niños entre 6 meses y año y medio con el logotipo de Héroes! ¡A elegir en blanco o rosa! Esto me recuerda que los seguidores de Bunbury ya tienen -tenemos- una edad. Lástima que no quedara ninguno de la talla que necesitaba para Nacho.

 

Setlist:
1.    El mar, el cielo y tú (instrumental)
2.    Llévame
3.    Ahora
4.    El solitario (Diario de un borracho)
5.    La señorita hermafrodita
6.    El extranjero
7.    Ódiame
8.    El anzuelo
9.    No me llames cariño
10.    Bujías para el dolor
11.    Ánimas, que no amanezca
12.    Sácame de aquí
13.    Que tengas suertecita
14.    El día de mi suerte
15.    De todo el mundo
16.    Sí
17.    El hombre delgado que no flaqueará jamás
18.    Cosas olvidadas
19.    Los habitantes
20.    Infinito
21.    Nunca se convence del todo a nadie de nada
22.    … Y al final
23.    El tiempo de las cerezas

Amarga Navidad

No es que sea un gran aficionado a los villancicos -más bien lo contrario-. Inevitablemente los asocio a esas cancioncillas  irritantes, repetitivamente escupidas sin piedad en esta época del año desde los altavoces instalados en las calles de cualquiera de nuestras ciudades.

Sin embargo, en esta ocasión me gustaría recordar otra creación del gran José Alfredo Jiménez: ‘Amarga Navidad’ interpretada  por otros dos maestros como son Raphael y Enrique Bunbury. Tres generaciones unidas por la misma emoción. Obviamente tiene poco de villancico, pero el título me lo ha puesto muy fácil.

¡FELIZ NAVIDAD!

 

Hechizo, ¿tributo a Bunbury y HdS?

“22 grandes artistas de diferentes países rinden tributo a Bunbury y a Héroes del Silencio recreando sus canciones en Hechizo“. De esta manera se promociona el doble CD que tengo en mis manos.

Vaya por delante que no soy muy amigo de los discos ‘tributo”, de hecho no recuerdo ni uno de ellos que me haya conseguido atrapar como lo hicieron las canciones del artista o banda original.

‘Hechizo’ ha conseguido definitivamente que no vuelva a comprar un disco que lleve las palabras ‘tributo‘ u ‘homenaje‘ en su portada. Tras la primera ávida escucha me dije: “tienes que dar algo de tiempo a que las canciones maduren, crezcan en un envoltorio tan distinto al conocido”. Ni por esas, no sólo no maduran sino que aún revelan más sus carencias y la falta de energía y emoción en la mayoría de interpretaciones. Entiendo que no hubiera mucho presupuesto, -sólo hay que fijarse en la portada-, pero es que algunas de las bases son patéticas. Con tributos como éste, ¡quién necesita enemigos!

Para ser justos, creo que Andrés Calamaro, Ariel Rot, Sober, Jaime Urrutia, Quique González, Loquillo y Raphael sí consiguen en mayor o menor medida hacer realmente suya la canción y transportarnos con su interpretación a lugares cercanos a las versiones orginales.

Mención especial me parece la interpretación de Macaco en ‘Canto (el mismo dolor)‘. ¿Quién permitió incluirla en la publicación final? ¡Qué le detengan! ¿Cómo es posible destrozar de esta manera una canción tan bella hasta transformarla en una rídicula e impersonal pachanga?

Personalmente, echo de menos en este tributo a artistas con los que Bunbury ha colaborado en el pasado o al menos más afines en lo musical y que sin duda hubieran contribuido sabiamente a elevar el nivel de este supuesto homenaje: Shuarma, Santiago Auserón, Mikel Erentxun, Julieta Venegas, Nacho Vegas, Niños del Brasil y sí, ya sé que es imposible,… Amaral.